Cuando Me Identifico Con La Paz No Tengo Que Preocuparme... por Nick Arandes


Cuando me identifico con la paz no tengo que preocuparme por qué decir ni qué hacer. Tan simple, tan obvio, y sin embargo que tan fácilmente se pasa por alto.

Así que vamos a ver los obstáculos a esa simple reflexión. Cuando estoy identificado con la paz de Dios, estoy presente en este momento. En realidad és así de simple. No estoy planeando, no estoy controlando, no estoy intentando cambiar nada, estoy simplemente presente.

Desde ese estado de completa presencia confío en que lo que esté haciendo o lo que me sienta inclinado a hacer o decir siempre va en acorde con ese estado de presencia y por consiguiente será lo “correcto.”

Luego llega un pensamiento como el de, “¿que pensará mi pareja si no la llamo? ¿Se enfadará? ¿Me dejará? ¡Tengo que llamarla!” Como vemos, ahora llamo a la pareja por miedo a perderla o a que se enfade y una vez más me encuentro involucrado en el drama de la vida, en la proyección distraído.

O estoy descansando en ese estado de presencia, que por cierto, cuando me refiero a descansando no estoy hablando de estar con los ojos cerrados en meditación sino de estar presente aquí y ahora, por consiguiente la mente esta tranquila, no está planeando ni indagando ni analizando, está simplemente completamente enfocada en este momento poniendo toda su atención en lo que es ahora, y llega otro pensamiento, “que va a suceder si no hago esto…, estoy sin trabajo como voy a pagar la renta…, las cosas no van de cierta manera y eso significa…,” y de nuevo, me engancho en el drama de la vida distraído una vez mas. Todos esos son obstáculos a la paz que mora en este y cada momento presente.

Cuando practico a diario esos momentos de presencia, estoy simplemente aprendiendo a no dejarme distraer con lo que aparentemente ocurre en mi entorno, estoy aprendiendo a no dejarme distraer con las interpretaciones que hago de los pensamientos que pasan por la mente y tengo acceso a la Guía Interna (Espíritu Santo) que constantemente está dirigiendo mis pasos.

Este proceso, que es tan simple, para poder tomar ventaja de el hay que primero desarrollar confianza, y eso sucede cuando nos brindamos espacios de quietud, de observación consciente, no de mirar problemas sino que de conscientemente poder darnos cuenta de que todo lo que nos distrae de este momento presente es falso. No importa cuan “real” aparenten ser nuestras preocupaciones, lo único que es cierto es este momento y mas ninguno. Es así como se desarrolla la confianza en el Espíritu Santo, cuyo propósito no es “arreglar” nuestro mundo sino que enseñarnos a percibirlo de otra manera para que no nos sintamos afectado por él.

Esa es en si la práctica diaria. No buscar ni preocuparse por qué decir ni que hacer en cada momento. “No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiará.” T-2.V.18:3 Eso se hace por si solo.

Sino que mas bien poner la atención en este instante, pudiendo observar cada pensamientos que surge recordando que, “nada de lo que veo significa nada,” W-pI.1 que seria lo mismo que decir, “nada de lo que pienso significa nada.” Ahora estoy completamente abierto a la Guía del Espíritu Santo mientras que confío plenamente en que este y cada momento se está desenvolviendo perfectamente como tiene que ser. Recordando que, ”todas las cosas obran conjuntamente para el bien. En esto no hay excepciones, salvo a juicio del ego,” T-4.V.1:1-2

Por lo tanto, independientemente de mis circunstancias, la mente está descansando en la paz de Dios. Libre de expectativas, libre de planes, libre de preocupaciones.

Me gustaría cerrar esta nota con un extracto del libro de Liz Cronkhite titulado 4 Hábitos Para La Paz Interior  (4 Habits for Inner Peace) donde ella comparte lo siguiente:

“La No-Verdad (sistema de pensamientos del ego) enfatiza en el pasado y en el futuro porque nunca están ahí. La Verdad (sistema de pensamientos del Espíritu Santo) enfatiza en el presente porque siempre está ahí. Solo en este momento puedes poner tu atención en el interior e invitar la Verdad y por consiguiente experimentar paz.”