No es Lo que Puedas Perder en el Futuro Lo Que Temes

“No es lo que puedas perder en el futuro lo que temes. Lo que te aterroriza es unirte en el presente. ¿Quién puede sentir desolación, excepto en el momento presente? Una causa futura aún no tiene efectos. Por lo tanto, eso quiere decir que si sientes temor, su causa se encuentra en el presente. Y es esa causa la que necesita corrección, no un estado futuro.” T-26.VIII.4:3-8

Cuando la gente experimenta algún tipo de preocupación es porque su mente está enfocada en un pensamiento “futuro”. A raíz de eso experimentan el miedo, el dolor, el sufrimiento que no tiene nada que ver con el momento presente sino que más bien por la atención y la interpretación que le están dando a ese pensamiento “futuro”.

Sin embargo aún cuando intelectualmente sabemos eso las sensaciones que se experimentan a nivel físico y emocional aparentan ser reales debido a la identificación que tenemos con la creencia de ser este personaje separado de todo. Dado ese el caso el momento presente nos brinda otra oportunidad para sentir sin analizar, sin juzgar esa paz que mora en lo mas profundo de nuestra consciencia, libre de miedo, libre de preocupaciones.

Ahí es cuando tomamos consciencia de que no hay nada que “perder” en el “futuro” debido a que no existe un “futuro.” El “futuro” es nada mas que un concepto inventado para simplemente distraernos del único momento que en realidad existe, el presente. Por eso es que pongo siempre la palabra futuro entre comillas. Lo único que "perdemos", si vamos a emplear la palabra perder la cual también es una distracción irreal, al poner la atención en el “futuro” es la paz de este momento presente lo que se pierde. ¡Nada mas!

Como bien podemos ver la práctica del perdón, de los instantes santos no son ni para dejar de sentir ni para arreglar un futuro ilusorio sino que más bien para que podamos tomar conciencia de que lo único que es real es este momento presente, donde una vez mas, no hay preocupación de un “futuro” ni de culpa basada en un pensamiento “pasado”.

Y sin embargo ¿por qué aparenta ser tan difícil poner nuestra atención en este momento presente? Porque hay una culpa inconsciente que todavía cree que el castigo es merecido por habernos separados de la Fuente, y utilizamos la preocupación, la culpabilidad para auto castigarnos ya que de esa manera sentimos que la Fuente nos va a perdonar o a ser más misericordiosa con nosotros.

No sólo eso, como es en el presente donde nos unimos a Dios, el miedo que tenemos a unirnos a Él por miedo a ser castigados es lo que hace que nos escondamos en un cuerpo y que por encima de todo pongamos nuestra atención, ya sea en un futuro o en un pasado, para que según la lógica de el ego Dios no nos pueda encontrar.

Esa creencia completamente herrada pero muy arraigada en el inconsciente es la que el Espíritu Santo deshace a raíz de el presente. Pues en el presente es donde recordamos que somos inocentes, donde experimentamos esa paz que nos ayuda a recordar una y otra vez que eso es lo que Dios quiere para nosotros. Esa paz es la que poco a poco nos va convenciendo de lo bien que se siente descansar en ella para que más y más podamos soltar el conflicto que experimentamos a raíz de aferrarnos a esta experiencia física.

Dado ese el caso utilizamos ahora todas las distracciones para traer presencia a cada experiencia y sentir la paz, aun cuando las circunstancias no hayan cambiado, hasta que estemos completamente convencidos de que merecemos ese amor, esa paz, pues ya la estamos experimentando en ese momento presente.

Una vez que la mente se siente más convencida de ser merecedora de ese amor, de esa paz porque la experimenta en cada momento presente entonces deja de proyectar preocupación y miedo porque según su confianza en la vida se va desarrollando la culpabilidad inconsciente se va deshaciendo y ahora se puede vivir desde ese espacio de paz, de amor y felicidad. No como una meta. No como algo que hay que alcanzar sino que más bien como nuestra herencia natural por ser el santo Hijo de Dios inocente.

Es por eso que el título de mi libro es Lo Que Pasa Cuando Dejas Ir. Cuando dejas ir todo a lo que te estás aferrando en el momento presente, y estoy hablando de soltar toda expectativa, todas las ideas, todas las opiniones, todas las interpretaciones; cuándo literalmente lo dejas ir todo lo único que queda es este momento presente tal y como es.

Y es en este momento presente dónde tienes acceso inmediato a la paz y el amor que eres. Según observas como en el momento presente hay paz empiezas a vivir la vida desde ese espacio y a raíz de ver como todo lo que vas necesitando para este momento presente se te continúa proveyendo, eso és lo que te apoya a desarrollar confianza en la vida, que no es sino que lo mismo que decir a desarrollar confianza en el momento presente. Donde no hay miedo.

Esa confianza es la que te ayuda a que tu atención dejé de serle prestaba a acontecimientos “futuros” o “memorias” de un pasado y es así como experimentas la verdadera liberación. Es así como experimentas el verdadero Amor. Es así como finalmente experimentas a Dios. Y eso no es algo que ocurre en el “futuro.” Eso es algo que ocurre constantemente en el instante que descansas en este momento presente.

Cuando sientes paz sientes a Dios. Cuando sientes conflicto es simplemente la oportunidad que te brindas para observar la resistencia que hay a Dios. Otra manera de decirlo es la resistencia a lo que verdaderamente te aterroriza. “Lo que te aterroriza es unirte en el presente.” T-26.VIII.4:4