¿Se Debe Cobrar Por Enseñar Un Curso de Milagros?

Pregunta: “Hola Nick no sé si me equivoco y es mi percepción pero observo que hay personas que son maestros del Curso y se dedican a dar talleres y otras actividades cobrando precios increibles no siendo posible para muchos estudiantes del Curso, que carecen de dinero. Hace poco leí en el anexo del Curso, como Jesús afirma que no se puede hacer negocio al ayudar a otros hermanos si bien comprende que hay gastos ,más será el Espíritu Santo quien se ocupará de proveer o bien el maestro cobrará con mesura, gracias”

Comentario: La sección del anexo del cual hablas es para sicoterapeutas y dice: “Nadie puede pagar por la terapia, pues la sanación es de Dios y Él no pide nada. Sin embargo, es parte de Su plan que todo en este mundo sea utilizado por el Espíritu Santo para ayudar a cumplir con el plan. Aun el terapeuta avanzado tiene algunas necesidades terrenales mientras está aquí. Si necesita dinero se le dará, no como pago, sino para ayudarle a desempeñarse mejor dentro del plan. El dinero no es malo. No es nada. Pero nadie aquí puede vivir sin ilusiones, pues aún debe esforzarse por lograr que la última ilusión sea aceptada por todos en todas partes. Tiene una parte extraordinaria en este único propósito, para el cual vino. Sólo para eso permanece aquí. Y mientras permanezca, se le dará lo que necesite para quedarse.” P-3.III.1

Por consiguiente no habla de enseñar el Curso sino que mas bien para la profesión de terapeutas, pues el curso no es para que se haga de él un negocio. Sin embargo, si alguien lo integra y naturalmente se siente inclinado a compartirlo, la vida misma se acomodará de manera que esa persona, si fuese necesario, reciba compensación para continuar con su labor. Y eso no lo decide la persona misma sino que es algo que sucede muy espontáneamente desde el amor mismo.

Por eso el manual de sicoterapia dice: "Habrá algunos a quienes el Espíritu Santo les pida algún pago para Su propósito. Habrá otros a quienes no se lo pida." M-3.III.2:3-4

También recuerda que cuando te diriges a Él (Espíritu Santo) la vida misma se encargará de proveerte con el recurso que sea necesario para que puedas poner en práctica y entender las enseñanzas del curso si es que te cuesta trabajo integrarlas por ti misma. Por eso es que Cristo en el curso te recuerda: "En esta jornada me has elegido a mi de compañero en vez de al ego. No trates de aferrarte a ambos pues si lo haces estarás tratando de ir en direcciones contrarias y te perderás." T-8.VI.5:8-9

Al elegir al Espíritu Santo, a raíz de tu pequeña dosis de buena voluntad, de ahí surge la inspiración sobre que hacer y que no hacer. Y si necesitas apoyo de un ser humano para poder entender más el curso, de nuevo, la vida te lo proveerá y no te va a costar nada, o si por alguna razón haya una aportación financiera, será una que puedas tu o cualquier persona pagar.

Vamos ahora a tener claro lo que es un maestro del curso para que no haya confusiones de niveles. El curso nos recuerda que: “Enseñar es demostrar.” M-In.2:1 Esto no tiene nada que ver con ir a enseñar nada a nadie sino que mas bien con demostrar una y otra vez el sistema de pensamientos con el que nos estamos identificando. Si te identificas con el miedo, eso es lo que demuestras, por consiguiente es lo que enseñas. Si te identificas con el amor, eso es lo que demuestras, por consiguiente es lo que enseñas. ¿Ves que simple?

El resto de ese párrafo continúa: “Existen solamente dos sistemas de pensamiento, y tú demuestras constantemente tu creencia de que uno u otro es cierto. De tu demostración otros aprenden, al igual que tú. No es cuestión de si vas a enseñar o no, ya que en eso no hay elección posible. Podría decirse que el propósito del curso es proporcionarte los medios para que elijas lo que quieres enseñar, en base a lo que quieres aprender. No puedes darle nada a otro, ya que únicamente te das a ti mismo, y esto se aprende enseñando. Enseñar no es otra cosa que convocar testigos para que den fe de lo que crees. Es un método de conversión que no se lleva a cabo sólo con palabras. Toda situación tiene que ser para ti una oportunidad más para enseñarles a otros lo que tú eres, y lo que ellos son para ti. No tiene que ser más que eso, pero tampoco menos.” M-In.2:2-9