Se Te Ha Dicho Que No Le Otorgues Realidad al Error

“Se te ha dicho que no le otorgues realidad al error, y la manera de hacer esto es muy simple…Comprende que no reaccionas a nada directamente, sino a tu propia interpretación de ello. Tu interpretación, por lo tanto, se convierte en la justificación de tus reacciones. Por eso es por lo que analizar los motivos de otros es peligroso. Si decides que alguien está realmente tratando de atacarte, abandonarte o esclavizarte, reaccionarás como si realmente lo hubiese hecho, al haberle otorgado realidad a su error. Interpretar el error es conferirle poder, y una vez que haces eso pasas por alto la verdad.” T-12I.1:1,4,5-8

La verdad es que lo que aparentemente ocurre está ocurriendo en la Mente que sueña este sueño. La interpretación del Espíritu Santo es la que me ayuda a recordar que toda esta experiencia es una proyección que no tiene nada que ver con la realidad de lo que realmente soy. No obstante, al creer que soy este personaje separado de todo, creo que estoy reaccionando a cosas que están sucediendo en el "mundo." O mejor dicho en "mi" mundo.

Pero la realidad es que como todo es un pensamiento, lo que creo estar viendo es nada mas que un pensamientos proyectado, no de mi sino que de la mente que me está soñando a mi. Por algo se me recuerda: "Tus pensamientos están en tu mente, tal como tú estás en la Mente que te concibió," T-30.III.6:7 Y a lo que estoy reaccionando no es a los pensamientos proyectados sino que a mis interpretación de ellos basado en lo que creo que soy, un ser humano separado de todo.

Una vez que reconozco que todo es una proyección, que és como estar en el cine sentado en una silla observando una pantalla donde escenas son proyectadas, puedo entonces tomar consciencia de que si reacciono a algo es porque se me olvidó que estoy simplemente observando una película de la cual yo aparento también ser parte de, que no tiene nada que ver con mi Realidad.

Esa reacción tiene lugar, no porque las escenas me afecten, sino porque estoy juzgando las escenas como reales. Una vez eso sucede, de ahí salen las interpretaciones (juicios) que dicen que algunas escenas son “buenas” o “malas”, “correctas” o “incorrectas”, “me pueden hacer daño”, etc.

Y aun así, la única razón por la que creo que esas escenas son reales es porque yo creo ser real, y el mundo (las proyecciones que creo que están separadas se “mi”), se utilizan para apoyar esa creencia. Es un circulo vicioso de el cual es imposible salir desde la percepción en la que me encuentro.

Por eso necesitamos ayuda que va mas allá de lo físico que es por lo que se me recuerda: “Una vez que alguien queda atrapado en el mundo de la percepción, queda atrapado en un sueño. No puede escapar sin ayuda, porque todo lo que sus sentidos le muestran de la fe de la realidad del sueño.” (Prefacio) Para eso es el instante santo. Para darme un espacio donde el Espíritu Santo se encargará de hacer la corrección mental.

Por lo tanto, el Espíritu Santo, si se lo permito, simplemente va a apoyarme en re-interpretar lo que creo estar percibiendo para así dejar mi interpretación a un lado y poder descansar en la paz que mora en mi, que no puede ser afectada por lo que esté siendo proyectado en la pantalla.

Siempre recordemos que cuando el curso habla de “…haberle otorgado realidad a tu error…”, el error del que habla es la creencia de haberme separado de Dios. Ese es el error fundamental que tiene que ser corregido. No es el error de juzgar a mi hermano sino que el error de creer que soy un cuerpo separado de Dios y de que mi hermano es algo separado de mi. Al recordar eso es así como se mantiene la atención en la Mente sin dejarse distraer por la forma.

SI mi enfoque es en mi hermano, en mis interpretaciones sobre mi hermano, en mis interpretaciones sobre el mundo, inclusive en mis interpretaciones sobre mi mismo, he pasado por alto la Verdad. Y la Verdad no tiene nada que ver con este mundo, no tiene nada que ver con esta experiencia física. ¡La Verdad es Una, inseparable, simplemente Es! "Y no es necesario que tratemos de hablar de lo que por siempre ha de estar más allá de las palabras.” T-18.IX.11:2