Pregunta: "Hola
Nick: Ante todo, gracias por tanta comprensión hacia la gente y por el
tiempo que dedicas a las dudas que te planteamos. A veces me surge la
duda mientras hago los ejercicios: Cuando nosotros practicamos los
ejercicios de UCDM, ¿desde qué perspectiva debemos hacerlo? Es decir,
¿el que hace los ejercicios, sentado y concentrado, es el yo
personaje/marioneta de la Mente soñadora o es la Mente soñadora? ¿En
quién debo ubicarme cuando digo “No me gobiernan otras leyes que las de
Dios”; “Soy bendito por ser un Hijo de Dios”; “Mías son la paz y la
dicha de Dios”, etc.? Quién es el yo que practica los ejercicios de UCDM
y, sobre todo, quién es el yo que PERDONA durante la práctica del
perdón: el yo pequeño o el Yo/Ser? Es acaso que yo personaje perdono a
mis hermanos personajes (de igual a igual) de este sueño de la Mente? ¿O
cuando perdono a mi hermano me debo ubicar en la posición de
YO/Ser/Mente? ¿O es indiferente? Gracias. Un abrazo."
Comentario:
La dificultad que experimentas es que ese que está preguntando es el
que hay que silenciar. Sin embargo vamos a ver cómo podría servir de
apoyo.
Lo que “tú” eres, que sería lo mismo que decir lo que “yo”
soy, que sería lo mismo que decir lo que “somos todos” es UNA SOLA
Mente y nada más.
Esa Mente aparenta tener una conciencia que
cuando tú (personaje) “nace” te observa. Cuando tu (personaje) “muere”
te observa, y durante toda tu vida (trayecto desde nacimiento a su
final) te observa. Sin embargo, Eso que realmente eres no cambia.
En
otras palabras, Eso que realmente eres siempre ha sido y será antes de
que el concepto de un “tu” naciese y seguirá siendo después de que el
concepto de ese “tu” deje esta experiencia física. Por algo el curso nos
recuerda: “El ego no es más que una parte de lo que crees acerca de
ti. Tu otra vida ha continuado sin ninguna interrupción, y ha sido, y
será siempre, completamente inmune a tus intentos de disociarte de
ella.” T-4.VI.1:6-7
Sin embargo esa Mente simplemente se está
observando a sí misma, sólo que a través de lo que aparenta ser una
parte de sí misma que en este caso se conoce como “tú”, o en mi caso se
conoce como “yo” y así sucesivamente en el caso de cada “individuo.”
En
otras palabras, cuando yo duermo y empiezo a soñar, ¿que es lo que
observa a ese “yo” que se encuentra siendo soñado? Yo mismo. Solo que Yo
en la cama sería el equivalente a la Mente que sueña (Dios), y el yo
(letra minúscula) en el sueño es lo que la mente se cree que es (el
personaje en el sueño), que de por si no tiene el poder de percibirse a
si mismo ya que es un producto de la imaginación, un producto de la
mente que lo sueña.
Por lo tanto, esas preguntas que haces en
realidad no las haces “tu” el personaje. Son preguntas que surgen en la
única mente que supuestamente está soñando todo esto para continuar
distrayéndose a si misma, y lo que ahora mismo observas es simplemente
el sistema de pensamientos del ego intentando de alguna manera aferrarse
a la idea de tu “yo” (personaje) para así conservar su identidad.
Esa
identidad es la que se va a ir deshaciendo cuando empiezo a reconocer
que lo que soy es mente (unidad, soñador del sueño) y no cuerpo
(separación, personaje soñado). Según se va deshaciendo esa identidad,
mas estoy preparándome para despertar del sueño.
Por eso es que
se nos pide que descansemos mas y mas en un estado de completa
aceptación y quietud (Instantes santos). Sobre todo para poder
conscientemente discernir entre lo que es falso y la Verdad. Y aunque no
sabemos lo que la Verdad es, que por eso es que el curso nos dice, “Este curso no pretende enseñar el significado del amor (verdad), pues eso esta mas allá de lo que se puede enseñar…”
T-In.1:6 sí sabemos lo que es falso; esta experiencia física es falsa.
Este “yo” que creo ser es falso. Todo lo que siento, todo lo que pienso,
todo lo que percibo es falso. ¿Ves que simple es reconocer lo falso?
Por lo tanto los ejercicios, que como tu bien dices nos recuerdan, “‘No
me gobiernan otras leyes que las de Dios’; ‘Soy bendito por ser un Hijo
de Dios’; ‘Mías son la paz y la dicha de Dios’, etc.,…” están
dirigidos a la mente que sueña este sueño y por consiguiente son para
que mientras todavía creas ser un cuerpos en un mundo de separación
recuerdes que este mundo, esta experiencia física no tiene nada que ver
con tu realidad.
Sin embargo, reconociendo que el sistema de
pensamientos del ego va a resistir su deshacimiento, y hará todo tipo de
preguntas, el curso no te pide que juzgues los ejercicios ni que los
analices, ni siquiera le des tantas vuelta a eso de que cómo te vas a
posicionar o quien es el yo que perdona, etc., sino que para que los pongas en practica tal y como lo vas haciendo.
Por algo se nos recuerda en la introducción del libro de ejercicios lo siguiente:
7.
El objetivo general de los ejercicios es incrementar tu capacidad de
ampliar las ideas que estarás practicando de modo que lo incluyan todo.
2Esto no requiere esfuerzo alguno de tu parte. 3Los ejercicios mismos
reúnen en sí las condiciones necesarias para ese tipo de transferencia.
8.
Algunas de las ideas que el libro de ejercicios presenta te resultarán
difíciles de creer, mientras que otras tal vez te parezcan muy
sorprendentes. 2Nada de eso importa. 3Se te pide simplemente que las
apliques tal como se te indique. 4No se te pide que las juzgues. 5Se te
pide únicamente que las uses. 6Es usándolas como cobrarán sentido para
ti, y lo que te demostrará que son verdad.
9. Recuerda
solamente esto: no tienes que creer en las ideas, no tienes que
aceptarlas y ni siquiera tienes que recibirlas con agrado. 2Puede que
hasta te opongas vehementemente a algunas de ellas. 3Nada de eso
importa, ni disminuye su eficacia. 4Pero no hagas excepciones al aplicar
las ideas expuestas en el libro de ejercicios. Sean cuales sean tus
reacciones hacia ellas, úsalas. 5No se requiere nada más. W-pI.In.7-9
Antes de cerrar esta nota me guatearía abordar rápidamente el tema del perdón, mas bien cuando preguntas:
“Quién es el yo que practica los ejercicios de UCDM y, sobre todo,
quién es el yo que PERDONA durante la práctica del perdón: el yo pequeño
o el Yo/Ser?"
El curso es para la Mente que está soñando
todo esto, solo que como la misma se percibe como un “yo” separado,
aparenta como que soy “yo” (el personaje) el que practica el curso. Pero
no tenemos que entrar en ello porque te vas a quedar corriendo en
círculos por siempre. Es por eso que hay que confiar en los ejercicios y
olvidarnos de quien es el que los practica. ¿Pues que diferencia hay si
es Nick Arandes el que los practica o el Yo que realmente soy? Eso es
irrelevante. Solo tengo que ponerlos en practica con una voluntad de de
corazón querer sanar, y confiar en el proceso.
Y con relación al
perdón, no hay en si que “perdonar” a nadie, pues no hay un “yo” que
perdona ni que tiene que ser perdonado de la misma manera que no hay un
“otro” que necesitar ser perdonado por “mi.” La palabra perdón es
simplemente el termino que se utiliza para darle un nombre al proceso de
dejar de proteger mi sistema de pensamientos. Es el nombre que se le
adjudica a proceso de permitir que el Espíritu Santo se encargue de mi
mente.
Lo que sucede es que como asociamos el perdón con la
versión duelista del mundo, donde aparenta haber una víctima y un
victimario que requiere ser perdonado, el curso lo utiliza para corregir
nuestra percepción dual de ese termino.
Pero como no hay un “yo” ya que no hay un “mundo”, es por eso que el curso nos dice: “El
perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en
realidad nunca ocurrió. El perdón no perdona pecados, otorgándoles así
realidad. Simplemente ve que no hubo pecado. Y desde este punto de vista
todos tus pecados quedan perdonados. ¿Qué es el pecado sino una idea
falsa acerca del Hijo de Dios? El perdón ve simplemente la falsedad de
dicha idea y, por lo tanto, la descarta. Lo que entonces queda libre
para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.” W-pII.1.1:1-7
Si
la palabra perdón te confunde, olvídate de ella y reemplázala por
“poner mi sistema de pensamientos bajo la directriz de un Nuevo
Maestro.”