Me Encuentro Perdonandome, Entregando Y Bendiciendo Cada Experiencia, Aun Así…

Pregunta: "Hola Nick soy estudiante de Un curso de milagros, estoy con el libro de texto y el de lecciones también tengo tu libro, "Lo que pasa cuando dejas ir" que me lo ha regalado una buena amiga, no tengo trabajo pero tampoco estoy a disgusto pues me hace estar mas volcada en Un curso de milagros, te escribo porque necesito tu ayuda como te he dicho antes gracias a q estoy en el paro estoy dedicada literalmente desde q me levanto hasta q me acuesto sigo día a día las lecciones y sinceramente, los momentos de paz q tengo, son invadidos x el desconcierto y la incertidumbre, aun así cuando me encuentro perdonandome, entregando y bendiciendo cada experiencia sea de mi agrado como no ya q no las niego sino q las uso para despertar y no para profundizar en el sueño...¿por que aun tanto dolor, desconcierto, etc...? esta es mi gran duda. Muchas Gracias y Bendiciones!!!!"

Comentario: El dolor ocurre únicamente porque estamos experimentando conflicto interno entre dos sistemas de pensamientos que están diametralmente opuestos. Cuando nos encontramos experimentando paz es porque en ese momento nos estamos identificando con la mente Correcta, cuando experimentamos dolor, obviamente estamos eligiendo la mente ego.

Ahora, aquí es donde tenemos que tener un poco de cuidado. El ego le encanta jugar le papel del Espíritu Santo y asesorarnos, como por ejemplo, cuando dices, "no tengo trabajo pero tampoco estoy a disgusto pues me hace estar mas volcada en Un curso de milagros, " sin embargo, la lección ahí no es volcarse en Un curso de milagros, sino que ver la resistencia a buscar trabajo.

Pues es ahí donde puede haber un miedo, y nos metemos en el curso con la esperanza de que el Espíritu Santo nos va a buscar trabajo. No puedo contestar esa pregunta objetivamente pues yo estuve pasando por ese proceso también, y quien sabe si en algunas ocasiones lo mejor para mi era conseguir trabajo y sin embargo lo estaba evadiendo por miedo, o quizás es que en realidad no era lo que tenia que hacer. Pero si tu convicción es la de honestamente establecer una relación con el Espíritu Santo, pues puedes confiar que estas en tu camino correcto, con o sin trabajo.

Al curso se le saca provecho no cuando se lee, sino que cuando se practica. Y eso se hace a través de nuestras interacciones personales, relaciones, etc., no necesariamente a través de sentarnos en casa leyendolo. La lectura te prepara para la practica, pero solo la practica nos lleva a la menta del curso.

Solo te exhorto a que mires alguna resistencia que salga a la superficie con el Espíritu Santo, y quizás podrías poner aplicaciones para por lo menos moverte en esa dirección, y si no se te da nada, pues confía que es lo que tiene que suceder para ti. Si ya has estado buscando trabajo, y no has conseguido nada, o si honestamente no tienes ningún juicio ni problema buscando trabajo, solo que sientes de corazón que volcarte en Un curso de milagros es lo mejor para ti, pues eso esta bien.

Una vez mas, solo que con diferentes palabras, volcarse en Un curso de milagros a veces puede ser contra productivo si no estamos claros del mensaje del curso. Volcate mejor en tu practica del perdón y de la elección de la paz interior, pues es ahí donde la sanación ocurre, no en le entendimiento intelectual de las palabras del curso. Lo comparto pues si estamos muy enfocados en el curso, el mismo se convierte en una dinámica teórica que no sirve de nada, y lo que de verdad queremos es una experiencia!


Otra observación, en tu pregunta dices, “…me encuentro perdonandome, entregando y bendiciendo cada experiencia sea de mi agrado como no…” Por lo general, lo que hacemos cuando nos encontramos perdonandonos, “bendiciendo” cada experiencia, es mas bien identificandonos con el ego ya que solo el ego hace juicio de nuestras experiencias y las trata de entregar, “bendecir” y todas esas cosas que suenan muy lindas con la espiritualidad. Pero aun así, te sigues identificando con el ego.


Es mas fácil continuar estableciendo una relación directa con el Espíritu Santo a través de momentos de contemplación, constante observación de nuestro estado mental mientras interactuamos con el mundo, pues de ese modo, el sistema de pensamientos del ego se va a ir poco a poco desmoronando, y muy naturalmente empezamos a experimentar espacios de paz, de desapego ya que el Espíritu Santo esta haciendo la corrección mientras nosotros continuamos nuestra vida cotidiana, pues ese es Su trabajo, no el nuestro.